La Barrosa y los acantilados de Roche

Cádiz

 Aprovechando el sol del primer puente de Mayo, hacemos las maletas y nos ponemos rumbo a la que consideramos nuestra segunda casa, Cádiz! Nada mejor que empezar una Vidorra Experience en la costa de arena blanca, playas infinitas y energía rebosante. 

 Las motos que deciden disfrutar del circuito de Jerez de este fin de semana nos acompañan durante todo el camino hasta llegar a nuestro destino: Chiclana de la Frontera. El campo primaveral nos invita a hacer un alto en el camino entre Medina Sidonia y la playa, para deleitarnos con los colores que hinundan el campo.

Pronto llegamos a la costa y la infinita playa de La Barrosa nos acoge con su suave arena envolviendo nuestros pies. El primer baño del año sabe a gloria! El agua fresca en los tobillos, las olas rompiendo poco a poco para no asustarnos, decidimos sumergirnos y… Bajo el agua no hay ruido, solo la sensación de la ola pasando por encima nuestra. A partir de ese momento, una y otra vez nos zambullimos, jugamos como niños y dejamos que nuestra mente se desconecte. Qué gran placer poder empezar así unos días de sol!! 
 
Otro de los descubrimientos de esta vidorra gaditana fueron los acantilados de Roche. Atravesar la carretera que une Chiclana con Conil por la costa es un auténtico deleite. La pasarela que acompaña a los acantilados hasta llegar al faro es un regalo del camino. Caminar entre flores, matorrales en todo su verdor, bajo un sol primaveral y con el Atlántico a nuestros pies es lo que ofrece este caminito desconocido para nosotras hasta ahora. 
  
Solo nos bastaron un par de días para desconectar y volver con las pilas al 100%, y vosotros, os animáis a cargarlas??
  

 

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Feria del real

Málaga

Flores flamencas15 de agosto de 2014

Feria del real

Esta semana hemos vivido la feria de Málaga. Las vidorras no nos perdemos una, y después de la de Jerez, no podíamos faltar a la cita con la que dicen es la mayor feria del sur de Europa.

 

 

Espetos y fuegosComenzamos el primer viernes de feria viendo los fuegos artificiales que dan comienzo a los nueve días de fiesta. Reservamos mesa en el chiringuito Miguelito el Cariñoso, y nos prepararon una estupenda mesa en la misma playa. Es un placer disfrutar de los chiringuitos de toda la vida tal y como se disfrutaban hace unos años, con los pies metidos en la arena.

Fuegos artificiales

Con las sardinas en nuestros dedos (como manda la tradición) los boquerones fritos y otras delicias varias nos llegó la media noche, y el espectáculo comenzó. Cada año las playas y espigones de pedregalejos se llenan de malagueños y turistas para contemplar y disfrutar de los fuegos y su ‘traca final’ en la que ‘el cielo se ilumina como si fuera de día’ o al menos eso les suelen decir a los más peques de la casa.

Flamenquitas

Y allí en la playa dimos comienzo a una semana de feria vidorra.El sábado dedicamos un tiempo a preparar flores, peinetas, picos y trajes y con lo más flamenco de nuestros armarios pusimos rumbo al Cortijo de Torres, conocido como El Real.

CartojalCarretas, caballos, farolillos y banderines nos recibieron junto a las casetas de lo más variadas. Desgutamos paellas, papas a lo pobre o jamón regados con el mayor símbolo vinícola de la feria, el Cartojal, un vino dulce que se produce en tierras malagueñas y que entra muuuuuy fresquito!

 

Banderines

Carretas 2

Bailamos semillas, rumbas y soleas en la caseta Los Mimbrales, y terminamos bailando salsa y bachata en una de las más concurridas de este año, La Mami en el Quinto Pino. Allí nos encontró bien entrada la madrugada, con esta mezcla tan característica de la feria de Málaga en la que igual vistes de flamenca que con chanclas de playa, lo mismo bailas sevillanas que ritmos latinos… Desde luego, una feria abierta y con un único factor común: pasarlo de muerte my friend!