Fundación NMAC – Dehesa Montenmedio

Cádiz

La costa de la Luz, no es solo playa, sol y arena. A lo largo de este año de Vidorra Experience os hemos mostrados paisajes, sabores, olores, colores de toda Andalucía, y en especial de Cádiz. Ninguna de nosotras somos gaditanas, pero fíjense… hay un dicho popular: “el gaditano nace dónde quiere”.


Una vez más Cádiz y su provincia nos sorprenden. Hace unos días preparamos una vidrorra experience para una familia de amigos de Valencia, pasaban por aquí unos días, y siendo licenciados en bellas artes quisimos sorprenderles con la maravillosa muestra que actualmente nos ofrece la Fundación NMAC, sita en la Dehesa Montenmedio.
Desde su sitio web, definen la fundación como “un espacio único en España donde se establece un diálogo entre el arte contemporáneo y la naturaleza en perfecta armonía.” 

No solo el contenido es arte, el continente se añade a esa lista de obras para ver, imaginar, y perderte.
La visita comenzó a las 18:00 h, con la colección permanente. Son 22 obras repartidas entre el espeso pinar que acompaña como guardianes a cada una de ellas. 

  
  
Tras pasear entre pinares y obras de arte, hicimos un receso para tomar un refresco en El Poniente, sito en Vejer de la Frontera. De maravilla en maravilla…


Es un antiguo molino restaurado y habilitado para bar y restaurante, en el que solo la vista desde lo alto de Vejer hacia la playa de El Palmar alimenta.

Y para terminar esta vidorra experience, regresamos a la Fundación NMAC, para ver la magnifica obra de James Turrel: “El atardecer”. A través de la teoría del color, y con las luces y colores que ofrece el atardecer, disfrutamos de la diferencia de percepción de una misma realidad en función de los diferentes fondos y marcos.

Andalucía es sol, luz, color, atardecer… es arte.

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Paisajes que nos llenan de energía 

Cádiz

Como ya os contamos en el anterior post, la ultima Vidorra Experience la vivimos en tierras gaditanas. Esta tierra nos llama y nos inspira de modo especial y queremos compartir con vosotros, vidorros, el por qué!
Los motivos son más que variados, no hablaremos de la gente ni de la gastronomía de aquí porque es más que conocida su amabilidad y calidad! Queremos hablaros, pero sobre todo mostraros, cuales son nuestras sensaciones cuando nos movemos por la costa de la luz. 


Nos encanta viajar en coche o furgo y poder contemplar cada paisaje que se nos regala, y en esta ocasión, en apenas unos kilómetros nos deleitamos con 4 paisajes bien distintos.

Es tiempo de cosecha, y los campos de trigo que lucían altos y vaporosos hace poco, ahora muestran su corto y claro color canela. A nuestros pies, una alfombra natural nos invita a respirar y disfrutar de la quietud del lugar.

Estos amables colores dan paso a colinas salpicadas de cientos de paquetes de paja que esperan tranquilos ser recogidos y llevados a su próximo destino.

A pocos metros de donde paramos a fotografiar el campo, éste se tiñe de intenso amarillo. El amarillo de los campos de girasoles propios de esta época del año. Nos sumergimos y jugueteamos como niños en este mar infinito de flores que no deja indiferente a ninguno de los viajeros que por aquí pasan.


De vuelta en nuestro camino, encontramos una de las más típicas estampas campestre: desde lejos se revela a un gran toro negro sobre la ladera de una colina. El toro de Osborne nos despide con sus grandes pitones y su gesto imponente.


La versión en carne y hueso tampoco nos pasa desapercibida. Las reses de retinto pastan bajo los molinos de viento y cerca de la playa. Tan cerca, que es fácil encontrarlas refrescándose en la orilla.

A pocos kilómetros, el paisaje vuelve a girar 180 grados. De los campos de girasoles, los campos de trigo y los campos llenos de ganado, a las infinitas playas de arena blanca. La tranquilidad y la energía relajada está también aquí presente y nos empuja a sentarnos y disfrutar durante un buen rato de este paisaje paradisíaco.

Y vosotros, ¿amáis tanto como nosotras estos lares? ¿Cuál es vuestro lugar favorito de la costa de Cádiz?