Paisajes que nos llenan de energía 

Cádiz

Como ya os contamos en el anterior post, la ultima Vidorra Experience la vivimos en tierras gaditanas. Esta tierra nos llama y nos inspira de modo especial y queremos compartir con vosotros, vidorros, el por qué!
Los motivos son más que variados, no hablaremos de la gente ni de la gastronomía de aquí porque es más que conocida su amabilidad y calidad! Queremos hablaros, pero sobre todo mostraros, cuales son nuestras sensaciones cuando nos movemos por la costa de la luz. 


Nos encanta viajar en coche o furgo y poder contemplar cada paisaje que se nos regala, y en esta ocasión, en apenas unos kilómetros nos deleitamos con 4 paisajes bien distintos.

Es tiempo de cosecha, y los campos de trigo que lucían altos y vaporosos hace poco, ahora muestran su corto y claro color canela. A nuestros pies, una alfombra natural nos invita a respirar y disfrutar de la quietud del lugar.

Estos amables colores dan paso a colinas salpicadas de cientos de paquetes de paja que esperan tranquilos ser recogidos y llevados a su próximo destino.

A pocos metros de donde paramos a fotografiar el campo, éste se tiñe de intenso amarillo. El amarillo de los campos de girasoles propios de esta época del año. Nos sumergimos y jugueteamos como niños en este mar infinito de flores que no deja indiferente a ninguno de los viajeros que por aquí pasan.


De vuelta en nuestro camino, encontramos una de las más típicas estampas campestre: desde lejos se revela a un gran toro negro sobre la ladera de una colina. El toro de Osborne nos despide con sus grandes pitones y su gesto imponente.


La versión en carne y hueso tampoco nos pasa desapercibida. Las reses de retinto pastan bajo los molinos de viento y cerca de la playa. Tan cerca, que es fácil encontrarlas refrescándose en la orilla.

A pocos kilómetros, el paisaje vuelve a girar 180 grados. De los campos de girasoles, los campos de trigo y los campos llenos de ganado, a las infinitas playas de arena blanca. La tranquilidad y la energía relajada está también aquí presente y nos empuja a sentarnos y disfrutar durante un buen rato de este paisaje paradisíaco.

Y vosotros, ¿amáis tanto como nosotras estos lares? ¿Cuál es vuestro lugar favorito de la costa de Cádiz?

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La Barrosa y los acantilados de Roche

Cádiz

 Aprovechando el sol del primer puente de Mayo, hacemos las maletas y nos ponemos rumbo a la que consideramos nuestra segunda casa, Cádiz! Nada mejor que empezar una Vidorra Experience en la costa de arena blanca, playas infinitas y energía rebosante. 

 Las motos que deciden disfrutar del circuito de Jerez de este fin de semana nos acompañan durante todo el camino hasta llegar a nuestro destino: Chiclana de la Frontera. El campo primaveral nos invita a hacer un alto en el camino entre Medina Sidonia y la playa, para deleitarnos con los colores que hinundan el campo.

Pronto llegamos a la costa y la infinita playa de La Barrosa nos acoge con su suave arena envolviendo nuestros pies. El primer baño del año sabe a gloria! El agua fresca en los tobillos, las olas rompiendo poco a poco para no asustarnos, decidimos sumergirnos y… Bajo el agua no hay ruido, solo la sensación de la ola pasando por encima nuestra. A partir de ese momento, una y otra vez nos zambullimos, jugamos como niños y dejamos que nuestra mente se desconecte. Qué gran placer poder empezar así unos días de sol!! 
 
Otro de los descubrimientos de esta vidorra gaditana fueron los acantilados de Roche. Atravesar la carretera que une Chiclana con Conil por la costa es un auténtico deleite. La pasarela que acompaña a los acantilados hasta llegar al faro es un regalo del camino. Caminar entre flores, matorrales en todo su verdor, bajo un sol primaveral y con el Atlántico a nuestros pies es lo que ofrece este caminito desconocido para nosotras hasta ahora. 
  
Solo nos bastaron un par de días para desconectar y volver con las pilas al 100%, y vosotros, os animáis a cargarlas??
  

 

Y de repente un regalo!

Cádiz

17 de junio de 2014 image La vidorra de hoy nos lleva hasta uno de los parajes más espectaculares de la tierra gaditana, El Palmar. Con la intención de practicar el deporte estrella del lugar, el surf, nos subimos a la furgo de un vidorro y nos dirigimos hacia allí. imageCon la ilusión del que empieza un viaje emprendimos la ruta de una hora hacia nuestro destino. El sol de medio día, las reses de retinto y los molinos de viento nos acompañaron durante nuestro trayecto, pero fue en la falda de Vejer donde no tuvimos más remedio que parar.   El campo de girasoles parecía una escuela de niños llamándonos para jugar con ellos.  Paramos al borde de la carretera y simplemente disfrutamos de los colores, el paisaje y el momento. Ésta es nuestra esencia, disfrutar de lo cercano y sentir que cada momento es único!