Reencuentro en Conil

Cádiz

Vidorra Experience está con los nervios a flor de piel por el reencuentro de este fin de semana. Después de tres años, volvemos a encontrarnos con amigos de los que se cuentan con la palma de la mano. Venidos desde Panamá City, nos volvemos a ver en Conil Town!


Nos alojamos en Hostal La Fonda, en pleno centro de Conil, un hostal abierto hace no más de 15 días y que aún conserva el patio interior abovedado de lo que un día fue una casa familiar. La cuidada decoración, su ubicación en pleno centro y la amabilidad de los dueños hacen de este sitio un gran fichaje.

Conil está vibrante, aunque el Levante está más que presente estos días, los bares y restaurantes andan llenos de jóvenes y no tan jóvenes celebrando despedidas de solteros y disfrutando de unos días de descanso.

Paseando por sus estrechas calles encontramos símbolos de este pueblo marinero en el que el atún, el choco frito y las tortillitas de camarones hacen las delicias de nuestros paladares.


Va llegando la hora del crepúsculo y nos bajamos al paseo a despedir a astro rey, y es que atardeceres como los de nuestra tierra, son difíciles de encontrar!

Tras el paseo toca reponer fuerzas y ponernos al día! Vamos de un bar a otro pidiendo montaditos de atún, cazón, hamburguesitas de retinto y choco, mucho choco! La última parada en Los Hermanos es un clásico que no nos queremos perder y donde se nos van las horas escuchando las anécdotas del otro lado del Atlántico.

Terminamos la noche en El Duende, un lugar donde además de disfrutar de buen ambiente, puedes tomarte una copa en un patio blanco andaluz y bajo las estrellas. Si además lo haces en buena compañía, qué más se puede pedir?

Después de una larga noche, el cuerpo nos pide un gran desayuno! Salimos a buscar una cafetería, vemos una terracita atestada de gente y allá que vamos nosotros! El bar puede que no tenga más de 15 metros cuadrados y que no ofrezcan desayunos con zumo, pasteles ni capuchinos, pero tienen buen café, tostadas con aceite y tomate y la churrería La Chana frente a ellos, donde puedes comparar churros para acompañar al cafelito!

Al terminar el desayuno nos damos cuenta de que tenemos frente a nosotros un mercado, pero no uno de abastos, sino uno de arte! Pinturas y esculturas de artistas de la tierra y de bohemios venidos de distintas partes del globo hacen que nuestra vista se recree durante un buen rato.


 Dejar atrás este rinconcito de Cádiz no nos resulta fácil, y es que a cada paso que damos el paisaje nos atrapa, desde sus calles blancas a sus playas infinitas pasando por sus campos, que ahora lucen de amarillo por los infinitos campos de girasoles. No podemos evitar detener el coche y perdernos entre estos gigantes amarillos que, como nosotros, necesitan el sol de Andalucía para vivir.

Ya nos ponemos en marcha y vamos dejando atrás este rincón gaditano. Pero no hemos terminado! Nos acompañáis en la siguiente Vidorra Experience?!

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Pilas Alcalinas de Cádiz

Cádiz

Como ya habéis podido comprobar somos unas enamoradas de Cádiz. Su luz, los paisajes verdes y marinos, y su gente, son una absoluta recarga de energía cada vez que lo disfrutamos.

La mezcla de amigos, sol, playa, campo, buena conversación, y buen comer hacen que un fin de semana improvisado sea un chute de buen rollo para comernos la próxima semana.

Todo empezó el viernes, salimos del trabajo, nos encontramos con parte del grupo que venía de Granada, y buscamos una venta por la ruta del toro para comer un platito de cuchareo.

La elegida fue Venta El Frenazo, en Los Barrios. Cuando el camarero dijo: “tenemos potaje de tagarninas“, nadie dudó un segundo. Con estos últimos días tan fríos de enero, el cuerpo nos pedía algo calentito.

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Tras una comida deliciosa acompañada de conversaciones e ideas de nuevos proyectos, dimos una vuelta por los Alcornocales. Parte de los amigos no conocían la zona, y les llevamos a ver la mítica “Montera del torero“.

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Escalamos hasta alcanzar la gruta que se esconde en la parte más alta de la roca.

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Era una habitación perfecta para sentarse a charlar, y disfrutar del atardecer desde esa ventana.

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Y así comenzó el finde…

Continuamos el sábado en Tarifa, absortos por elesplendido dia. No se movia ni un molino, algo realmente raro en esta zona. La mañana se presentaba fria, pero pronto se torno en una pseudoprimavera.

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Recorrimos la costa tarifeña desde El Balneario hasta Punta Paloma: pasear por las infinitas playas, subir a las dunas y disfrutar con amigos de un tranquilo día de playa en pleno invierno desde luego no tiene precio.

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El domingo amaneció con un sol resplandeciente y así, animados a seguir de ruta, nos dirigimos a Barbate, otro de nuestros destinos predilectos. Nos decidimos por recorrer La Breña, desde Barbate hasta Caños de Meca. Los 7 kilómetros que separan estos dos pueblos transcurren entre verdes pinos y sobre un camino de arena blanca.
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La primera parada la hacemos al llegar a la torre …. Es inevitable asomarse y contemplar los acantilados. El azul turquesa del agua permite ver el fondo rocoso y el día es tan claro que podemos distinguir tanto la costa de Marruecos como Atlanterra a lo lejos en dirección Tarifa.

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Continuamos el sendero hasta descubrir entre los pinos el Faro de Trafalgar. Es justo en ese punto donde, a lo largo del mar, se dibuja una franja blanca que indica el lugar de la lucha entre el Poniente y el Levante que está a punto de saltar!

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Llegamos al final del sendero y emprendemos el camino de regreso, no sin parar antes a disfrutar de las vistas del mar que nos acompañan durante el recorrido.

Y así, rodeados de naturaleza, amigos y buena energía despedimos este fin de semana más propio de primavera que del mes de enero, pero claro… Si es que vivimos en Andalucía no?!
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Córdoba-Octubre-Amigos

Córdoba

Córdoba fue el destino escogido para hacer un meting friends, otra excusa para que surjan los planes vidorros.

El encuentro fue el sábado a medio día, el termómetro del coche ya nos iba avisando… Nos esperaba un calor de agosto, de esos que hacen a Córdoba ardiente. Pero que mejor para eso, que calmar la sed y sosegar el calor con una caña bien fresquita , bien “tirá”, como dice nuestro amigo Roberto.

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La entrada a la Córdoba de la Mezquita y la Judería, ya es un aviso de que lo que hay allí adentro, es historia viva. El centro histórico sigue activo, turistas mezclados con artesanos y estudiantes de universidad.

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La primera parada del tapeito de medio día: Taberna Santos, contigua a la Mezquita, y con unos platos de la tierra que quitan el sentío. Tortilla de patatas de espesor incontable, y un salmorejo cordobés acompañado de esa cañita que rondaba nuestros deseos…

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El ambiente era vibrante. Esa noche tenía lugar el Córdoba-Málaga, un clásico en los serbios del fútbol andaluz. Las calles estaban vestidas de aficionados de ambos equipos. Incluso en nuestra reunión hubo variedad en los seguidores.

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La ruta de medio día nos llevo hasta Los patios de la Marquesa en plena Judería. Una antigua casa propiedad de una familia cordobesa: los Manriquez, rehabilitada y transformada en un espacio que recoge diferentes ofertas culinarias. Vista, paladar, todos los sentidos se activan cuando conoces este paraje… con encanto sin lugar a dudas.

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Para la sobremesa escogimos una de las hermosas teterías que la ciudad oferta: Salón de té, a pocos metros de Los patios de la Marquesa. La fachada ya te trasladaba a tierras marroquíes, los colores añil y blanco encalado, llenaban de personalidad al lugar.

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El otoño nos regala una luz y unos atardeceres mágicos, pero si a eso lo aderezamos con un marco de la categoría del puente romano y la Mezquita de Córdoba, esos ocasos se convierten en puro deleite. Estos fueron los motivos de escoger la terraza del hotel Hacienda, para disfrutar de ese momento tan vidorro. Aquí os dejamos un time lapse de este divino atardecer…

Y vosotros? Tenéis ya planeado vuestro finde vidorro?
Be vidorro!!!